¿Alguna vez has escuchado la historia de la tan conocida franquicia ‘McDonald’s’? Si no lo has hecho, y te interesa el mundo de los negocios, quizá esta película la disfrutes un montón.
‘Hambre de poder’ es una puesta en escena de cómo se posicionó a gran escala este negocio y las actitudes del personaje principal para lograrlo.

Los famosísimos arcos amarillos que hoy día identifican a la marca ya estaban presentes en la mente de sus creadores, pero les hizo falta esa chispa de habilidad para convertirlo en lo que es actualmente.
La historia comienza con Ray Kroc, el creador de la red de franquicias. Se muestra al hombre como un vendedor persistente y entregado a sus ideas de negocio, aunque varias de ellas ya hubiesen fallado.
Ray recibe un pedido grande del producto que vendía actualmente, y por ello le surge la curiosidad de saber quién podría estar detrás de ello. Asiste al lugar y se encuentra con un restaurante de comida rápida una idea innovadora para la época y por la que nuestro protagonista queda anonadado.
Ve en este restaurante de comida una oportunidad, ya que el problema de la lentitud del servicio y los errores eran de lo más común. Pero al comentar a los dueños (los hermanos McDonald’s) su idea, ellos se niegan rotundamente, alegando que no funcionaría (porque ellos lo habían intentado antes).

A pesar de la negativa, Ray no se rinde fácilmente y logra convencerlos.
Pero no tarda en darse cuenta de que las explicaciones de los fundadores no eran en vano: las otras franquicias comienzan a cambiar recetas, introducir otros productos y a descuidarse casi en todos los aspectos. Además de que las utilidades no cubren perfectamente los gastos.
Kroc propone a los hermanos una solución para disminuir costos, pero ellos de nuevo, no quieren formar parte de ello. Con esto, Ray envía su solución a todas las franquicias con excepción de la principal y por mucho tiempo, todos trabajan como de costumbre. Sin embargo, al enterarse de lo que hizo Ray y de otras muchas pequeñas acciones que no les parecían, los McDonald’s tratan de deshacer el contrato.
Después de un tiempo, Ray consigue hacerse con el nombre del negocio y las franquicias, pagando a los hermanos una suma bastante generosa pero prohibiéndoles usar su propio nombre. Sin mucho que hacer, ellos se ven obligados a aceptar.
En lo personal, siento que este es un ejemplo claro de que las oportunidades de negocios están ahí, solo hace falta verlas y pensar claramente sobre las acciones necesarias para hacerlas funcionar.
Los hermanos tuvieron las mismas intenciones que Ray, pero su fama de insistencia y posiblemente, de creatividad, les hicieron perder una idea tan innovadora como con potencial de crecimiento.
Si tienes una mentalidad de emprendedor, créeme que podrás hacer empresas igual de innovadoras como McDonald’s, solo hace falta trabajar y ser persistente con lo que hacemos. Así que: Manos a la obra.